Los pólipos se diagnostican mediante observación directa del revestimiento interior  del colon.

Hay tres tipos de endoscopia colorrectal:

– Sigmoidoscopia rígida

La sigmoidoscopia rígida permite el examen de las seis a ocho pulgadas inferiores del intestino grueso.

– Sigmoidoscopia flexible

En la sigmoidoscopia flexible, se examina la cuarta a tercera parte inferior del colon.

Se inserta un tubo delgado iluminado en el recto para examinarlo, y para observar el último tercio del colon (sigmoide) y el recto. Si se encuentra un pólipo, deberás someterte a una colonoscopia para que lo extraigan.

Ni la sigmoidoscopia rígida ni la flexible requieren medicamentos y pueden realizarse en el consultorio del médico.

-Colonoscopia

La colonoscopia usa un instrumento flexible más largo y normalmente permite la inspección de todo el colon. Es necesaria la preparación del intestino, y con frecuencia se usa sedación.

Es la prueba más sensible para detectar pólipos y cáncer colorrectales. Si se encuentran pólipos, el médico puede extraerlos de inmediato o tomar muestras de tejido (biopsias) para analizar.

El colon también puede examinarse indirectamente mediante la técnica de radiografía con enema de bario. Este examen emplea una solución de bario para cubrir el revestimiento del colon. Se toman las radiografías, y frecuentemente se encuentran pólipos insospechados.

Análisis de heces. Este tipo de prueba se usa para comprobar la presencia de sangre en las heces o para evaluar el ADN de estas. Si el análisis de heces es positivo, deberás someterte a una colonoscopia.

Aunque la revisión de heces para detectar restos microscópicos de sangre es una prueba importante para los trastornos del colon y el recto, un resultado negativo de la prueba NO descarta la presencia de pólipos. Si se descubre un pólipo, es necesario hacer una inspección completa del colon ya que al menos en el 30% de estos pacientes se descubrirán más pólipos.

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